Factores causales del autismo: Revisión de la evidencia científica

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Revisión de la etiología del autismo por la literatura científica

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por alteraciones en la comunicación social, patrones de comportamiento restringidos y repetitivos, y una elevada heterogeneidad clínica. En las últimas décadas, su prevalencia ha aumentado de forma sostenida a nivel mundial, lo que ha intensificado el interés científico por comprender sus causas.

Lejos de responder a un único origen, la evidencia actual respalda un modelo multifactorial, en el que interactúan factores genéticos, biológicos, ambientales e inmunológicos durante periodos críticos del neurodesarrollo. En este artículo se sintetizan los principales factores causales del autismo descritos en la literatura científica reciente.

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Fuente: Mc Cullough Foundation

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Fuente: Wang M et al

Factores genéticos

La literatura científica nos habla sobre el papel de la genética en el autismo, cifrando la heredabilidad genética entre el 40 % y el 80 % según estudios familiares y de gemelos. Sin embargo, el autismo no es una enfermedad monogénica, no habiéndose identificado a día de hoy un gen único y común responsable del mismo. Este hecho nos lleva a reconsiderar la importancia de la genética en este trastorno.

Genes y variantes implicadas

Los estudios de secuenciación del exoma y del genoma completo han identificado cientos de genes de riesgo, muchos de ellos implicados en procesos clave del neurodesarrollo:

  • Genes sinápticos y de andamiaje neuronal: SHANK3, SHANK2, NRXN1, NLGN3, NLGN4
  • Regulación transcripcional y epigenética: MECP2, CHD8, ADNP, ARID1B
  • Vías de señalización celular: PTEN, TSC1, TSC2, MTOR
  • Desarrollo cortical y migración neuronal: RELN, CNTNAP2, AUTS2

Muchos de estos genes convergen funcionalmente en la formación y mantenimiento de sinapsis, el equilibrio excitación–inhibición y la plasticidad neuronal. Las variaciones incluyen mutaciones de novo, deleciones o duplicaciones (CNV) y polimorfismos comunes.

Epigenética

Además de mutaciones estructurales del ADN, se han descrito alteraciones epigenéticas (metilación del ADN, modificaciones de histonas) inducidas por factores ambientales, capaces de modificar la expresión génica sin cambiar la secuencia del ADN. Este fenómeno refuerza el modelo de interacción gen–ambiente, por el cual, un factor ambiental modifica la expresión genética. Este enfoque de interacción entre predisposición genética y exposiciones ambientales conduce a que Individuos genéticamente susceptibles pueden desarrollar autismo cuando determinados factores externos actúan durante ventanas críticas del desarrollo cerebral. Este hallazgo explica por qué niños con perfiles genéticos similares pueden presentar diferencias en el neurodesarrollo, ya que en este caso no es la genética en sí la que explica estos trastornos.

Activación inmunológica

La activación del sistema inmunológico materno (MIA, maternal immune activation) durante el embarazo es uno de los mecanismos mejor documentados en la etiología del TEA.

Mecanismos biológicos implicados

  • Incremento de citoquinas proinflamatorias como IL‑6, IL‑1β y TNF‑α
  • Activación anómala de la microglía fetal, células inmunes residentes del sistema nervioso central
  • Alteraciones en la sinaptogénesis y poda sináptica

Modelos animales han demostrado que la exposición prenatal a infecciones virales o bacterianas puede inducir fenotipos conductuales tipo autismo en la descendencia, incluso en ausencia de infección directa del feto.

En humanos, se ha observado mayor riesgo de TEA en hijos de madres con:

  • Infecciones durante el embarazo
  • Enfermedades autoinmunes
  • Estados inflamatorios crónicos

Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que la inflamación prenatal actúa como factor modulador del neurodesarrollo.

Factores perinatales y obstétricos

Diversos eventos alrededor del nacimiento se asocian a mayor riesgo de trastornos del neurodesarrollo, especialmente cuando concurren con vulnerabilidad previa:

  • Parto prematuro
  • Bajo peso al nacer
  • Hipoxia perinatal
  • Edad parental avanzada

Estos factores pueden impactar el desarrollo neurológico temprano mediante estrés metabólico e inflamación sistémica.

Neurobiología del autismo

Desde una perspectiva neurobiológica avanzada, el TEA se asocia con alteraciones funcionales y metabólicas del cerebro.

Conectividad cerebral

Estudios de neuroimagen funcional y estructural han descrito:

  • Hiperconectividad local
  • Hipoconectividad de larga distancia

Este patrón puede explicar dificultades en la integración social, cognitiva y sensorial.

Disfunción mitocondrial

Este punto lo desarrollaremos más adelante dada su relevancia. La evidencia apunta a que existen subgrupos significativos de personas con autismo que presenta alteraciones mitocondriales, incluyendo:

  • Reducción en la producción de ATP, la moneda energética del organismo que se produce en la mitocondria
  • Alteraciones en la cadena respiratoria (complejos I y III), que afectan a la producción de ATP entre otras cosas
  • Incremento del estrés oxidativo

Las mitocondrias son esenciales durante el neurodesarrollo temprano debido a la elevada demanda energética del cerebro en crecimiento. Su disfunción puede amplificar la vulnerabilidad a otros factores ambientales.

Estrés oxidativo y neuroinflamación

Se han descrito niveles elevados de especies reactivas de oxígeno (ROS), junto con déficits en sistemas antioxidantes como glutatión, lo que contribuye a daño celular y disfunción sináptica

Factores ambientales

En puntos anteriores comentábamos la importancia de la epigenética en la expresión de nuestros genes y aquí es donde el impacto de los factores ambientales juega un papel muy relevantes según los estudios científicos.

La investigación contemporánea considera el exposoma (conjunto de exposiciones ambientales a lo largo de la vida) como un componente clave en el riesgo de TEA.

Contaminantes y tóxicos ambientales

Diversos estudios han asociado mayor riesgo de autismo con exposiciones tempranas a:

  • Contaminación atmosférica (PM2.5, NO₂)
  • Pesticidas organofosforados, como el Glifosato del que hablaré también más adelante en un artículo específico dada su relevancia.
  • Disruptores endocrinos (ftalatos, BPA)
  • Metales pesados

Metales pesados implicados

Ciertos metales pesados pueden interferir con la función mitocondrial, el sistema inmunológico y traspasar la barrera hematoencefálica. Aquellos que presentan una mayor evidencia de implicación neurotóxica incluyen:

  • Mercurio (especialmente etilmercurio)
  • Aluminio
  • Plomo
  • Arsénico

El papel de las vacunas: Los aditivos en su formulación

El posible papel de las vacunas en el contexto del autismo ha sido ampliamente debatido. Desde una perspectiva estrictamente científica, la literatura que explora esta hipótesis se centra no en una causa única, sino en posibles mecanismos biológicos en subgrupos vulnerables.

Mecanismos propuestos en la literatura

Algunos autores han planteado que, en individuos con susceptibilidad genética o metabólica previa, determinadas exposiciones podrían contribuir a procesos adversos mediante:

  • Activación inmunológica intensa en ventanas críticas del neurodesarrollo
  • Neuroinflamación persistente
  • Sobrecarga mitocondrial y estrés oxidativo

Metales presentes en formulaciones vacunales

Históricamente y en la actualidad, se han utilizado ciertos compuestos metálicos con funciones tecnológicas específicas:

  • Aluminio: empleado como adyuvante para potenciar la respuesta inmune
  • Etilmercurio (tiomersal): conservante utilizado en algunas formulaciones

La literatura que investiga estos componentes se ha centrado en su potencial para:

  • Inducir estrés oxidativo
  • Alterar la función mitocondrial
  • Activar respuestas neuroinmunes en individuos susceptibles

Es importante subrayar que la hipótesis dominante en la investigación contemporánea es la de susceptibilidad diferencial, no la de causalidad universal, esto explicaría porque hay niños expuestos a las vacunas que no desarrollan trastornos del neurodesarrollo y otros que sí.

Una condición multifactorial

El trastorno del espectro autista debe entenderse como una condición biológica, multifactorial y sistémica, resultado de la convergencia entre genética, epigenética, neurobiología, sistema inmunológico y exposiciones ambientales.

El avance hacia una comprensión más precisa de los mecanismos causales permitirá mejorar la prevención evitando determinadas exposiciones en la ventana del neurodesarrollo y a la vez crear intervenciones personalizadas basadas en perfiles biológicos individuales.

A día de hoy el abordaje integrativo contempla la intervención en el sentido más amplio del individuo, actuando sobre el perfil biológico individual. Así, mi abordaje desde la nutrición integrativa, contempla aspectos fundamentales de la biología del autismo que la literatura cientifica nos revela.

Bibliografía utilizada en el artículo

  • McCullough Foundation. Determinants of Autism Spectrum Disorder. 2025.
  • Wang M et al. Undestanding autism: Causes, diagnoses, and advancing therapies. 2025
  • Lord C et al. Autism spectrum disorder. The Lancet.
  • Lyall K et al. Environmental risk factors for autism spectrum disorder. Environmental Health Perspectives.

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