
En el ámbito de la Nutrición Integrativa y la Neurobiología, el Trastorno del Espectro Autista (TEA) se vincula con el desequilibrio del sistema excitatorio-inhibitorio a través de los neurotransmisores GABA-Glutamato. Para que un cerebro pueda procesar información, aprender y socializar, necesita una armonía precisa entre su principal neurotransmisor excitatorio, el Glutamato y su principal inhibidor el GABA. Gracias a investigaciones recientes, hoy sabemos que en el autismo este desequilibrio no es solo una falta de neurotransmisores, sino un fallo sistémico en sus mecanismos de transporte y regulación.
El Exceso de Glutamato: La Inundación del sistema excitatorio
El metaanálisis de Zheng et al. (2016), que incluyó a 880 participantes, confirmó de manera concluyente que los niveles periféricos de glutamato son significativamente más altos en personas con TEA. Este exceso de glutamato produce excitotoxicidad, un proceso que puede dañar las neuronas y generar fatiga cognitiva. Sin embargo, el hallazgo de Alabdali et al. (2025) revela el porqué de esta acumulación: una reducción drástica de la proteína EAAT2 (Transportador de Aminoácidos Excitatorios 2). Este transportador actúa eliminando el exceso de glutamato de las sinpasis neuronales y cuando se ve reducido el glutamato permanece activo durante más tiempo manteniendo el estado excitatorio.
Un Sistema de Inhibición alterado
El GABA se sintetiza a partir del Glutamato gracias a la enzima GAD (glutamato descarboxilasa). Los estudios muestran una disminución significativa de GABA correlacionada con una mayor severidad de los síntomas en el autismo. Para comprender el mecanismo que daña esta enzima tenemos que profundizar en el estado microbiano del intestino, de este modo, una situación de desequilibrio microbiano o disbiosis intestinal genera un daño en la barrera del epitelio produciendo un aumento de la permeabilidad intestinal. En esta situación, los microorganismos patógenos liberan lipoproteínas LPS que cruzan la barrera intestinal señalizando una respuesta inflamatoria sistémica que deriva en una activación de la respuesta inmune cerebral, produciendo neuroinflamación. Esta situación bloquea la enzima GAD por lo que el glutamato no se transforma en GABA y por el contrario se acumula en el cerebro. Sin embargo este no es el único mecanismo estudiado por la literatura científica en relación al desequilibrio GABA- Glutamato.
Autores como Alabdali et al. (2025) identificaron niveles bajos de la subunidad GABRA5, un receptor clave del GABA que implica que, incluso cuando hay GABA presente, las neuronas no tienen suficientes receptores para recibir la señal de calma, perpetuando el estado excitatorio.
La Vitamina D3: Más que una Vitamina, una Neurohormona
La investigación de Alabdali et al. (2025) refuerza el vínculo entre la deficiencia de Vitamina D3 (VD3) y el TEA. La D3 regula la expresión de genes implicados en la neurotransmisión y protege contra la neuroinflamación. Su deficiencia correlaciona directamente con la severidad del desequilibrio GABA-Glutamato, actuando como un cofactor esencial para la salud sináptica.
El organismo no es un sistema aislado y como tal cualquier alteración incide en múltiples partes del mismo. Así sucede con el polimorfismo MHTFR del que ya hablamos con anterioridad, como vimos esta alteración eleva los niveles de homocisteína ( sobre todo su variante C677T). La Homocisteina no sólo juega un papel relevante en la salud cardiovascular, recientemente se ha descubierto que utiliza los mismos receptores que el glutamato y en un estado de alta carga de homocisteína, esta se une a los receptores de glutamato sobre excitando las neuronas. Además, es conocido el papel pro oxidativo que produce este polimorfismo al agotar rápidamente el glutatión, nuestro principal antioxidante, provocando un incremento de la oxidación que inhibe la enzima GAD, responsable como hemos visto de la conversión de glutamato en GABA.
El papel de la enzima GAD es crucial y la literatura científica describe distintos mecanismos que la inhiben o inhabilitan como la falta de vitamina B6 activa, Magnesio o los estados de neuroinflamación, comunes en el autismo.
Abordaje desde la Nutrición Integrativa
Estos hallazgos validan por qué no podemos limitarnos a dar un suplemento de GABA aislado. El objetivo debe ser la restauración del equilibrio de los neurotransmisores mediante:
- Soporte a la metilación y Vitamina D3: Para asegurar los cofactores necesarios en la síntesis y regulación de neurotransmisores.
- Protección de la barrera intestinal: Para evitar que toxinas como el LPS exacerben la neuroinflamación y el bloqueo de transportadores como el EAAT2.
- Control de la carga excitatoria dietética: Eliminando neurotoxinas y glutamato libre que sobrecargan un sistema ya saturado.
Entender la mecánica de los transportadores y receptores nos permite pasar de la observación de síntomas a la intervención precisa en la biología del desarrollo. Si deseas una valoración profesional para explorar estas y otras posibles causas subyacentes en tu caso particular, te invito a contactar conmigo para valorar tu caso particular.
Bibliografia
- Alabdali, A., Ben Bacha, A., Alonazi, M., Al-Ayadhi, L. Y., Alanazi, A. S. J., & El-Ansary, A. (2025). Comparative evaluation of certain biomarkers emphasizing abnormal GABA inhibitory effect and glutamate excitotoxicity in autism spectrum disorders. Frontiers in Psychiatry, 16, 1562631. doi: 10.3389/fpsyt.2025.1562631
- Zheng, Z., Zhu, T., Qu, Y., & Mu, D. (2016). Blood Glutamate Levels in Autism Spectrum Disorder: A Systematic Review and Meta-Analysis. PLoS ONE, 11(7), e0158688. doi: 10.1371/journal.pone.0158688
- Rubinstein, J. L., & Merzenich, M. M. (2003). Model of autism: increased ratio of excitation/inhibition in key neural systems. Genes, Brain and Behavior, 2(5), 255-267.
- El-Ansary, A. (2020). GABA and glutamate imbalance in autism and their reversal as novel hypothesis for effective treatment strategy. Autism Dev Disord, 18, 46–63.
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